Manifestación histórica en Madrid del sindicalismo alternativo y combativo


Multitudinaria manifestación convocada por CGT-CNT-SO-SAS y apoyada por organizaciones sociales, políticas y grupos y asambleas del 15M que ha reunido en Madrid a decenas de miles de personas. El final de la huelga general del 29M se ha cerrado en Madrid con la manifestación más numerosa de los últimos años convocada por el sindicalismo alternativo y combativo. Durante todo el recorrido de la marcha se ha vivido un gran ambiente de lucha, unidad y alegría y ha destacado la masiva presencia de personas jóvenes. Finalizado la lectura del manifiesto en la plaza de Neptuno todavía seguían llegando manifestantes a la misma. Con posterioridad a la conclusión de la marcha numerosas personas han continuado en la calle, trasladandose muchas de ellas a la puerta del Sol.

fotos:
http://www.rojoynegro.info/galeria/accion-sindical/manifestacion-historica-madrid-del-sindicalismo-alternativo-combativo

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2 comentarios

Archivado bajo Especial ALENZA

2 Respuestas a “Manifestación histórica en Madrid del sindicalismo alternativo y combativo

  1. Sin haberme afiliado jamás a organización social alguna, pero simpatizando con algunas de ellas, decidí este pasado 29 participé en esta manifestación. A falta de una convocatoria hecha por mi y para mi, en algún lugar tenía que colaborar en una causa común, que para mi ya no era sólo protestar contra la reforma laboral. Allí, yo, y como yo, otros muchos, nos enfrentábamos a la totalidad, al sistema socio-económico capitalista. Allí estábamos muchos para reclamar la necesidad, no negociable, de otra organización colectiva no fundamentada en los intereses de clase y en el lucro individual, un lugar imaginado donde la explotación laboral, la miseria y la indignidad humana y ecológica no tengan lugar. Aunque fluctúo entre ideas socialistas, comunistas y anarquistas, jamás me apeo – o eso intento y no confundirme- de un concepto de protesta radical, de enmienda a la totalidad del sistema de dominación de la democracia capitalista. Como en las otras manifestaciones no iba a encontrar ni “comunistas”, ni “socialistas”, tan sólo banderas rojas y buenas intenciones burguesas, pensé que el lugar ideal para asistir a la protesta, en este día de huelga general, era un frente donde la crítica radical a lo establecido estuviese suficientemente claro.

    ¡Qué sorpresa! no me lo podía creer ¿tantos anarquistas hay en España? evidente que no todos los que estaban allí comulgan a pies puntillas con el credo radical de una sociedad sin estado. Pero si estaba claro para todos los que allí nos juntábamos que queremos – además de tener el derecho, no es difícil argumentarlo- a un tipo de organización que no nos até a los caprichos de las élites y que queremos construir un mundo diferente. Allí estaba el 15 M, mejor dispuesto, más entregado, depurado de oportunistas con más vocación de fiesta que socio-política. Habiendo tantos anarquistas y fanáticos de la desobediencia, me extrañó que aquel lugar no fuese una horda apocalíptica, como otros deben pensar, “este caos esta muy ordenado”, pienso, es el poder de la organización espontánea de la materia… a ritmo de reggae, en paz, caminando lentamente, alzando la voz consignas -que mal me llevo con ellas- más imaginativas de lo habitual en estos caso, ligadas a momento y dispuestas a desaparecer para dejar su paso a otras nuevas. No fue una manifestación de un gran desorden acústico -por la mañana había ido a ver otras, mucho más estridentes a pesar de sólo congregar a unos centenares- y ello, a pesar de la gran cantidad de chavales que circulaban dentro la celebración. No se fumaba demasiado, ni siquiera cigarrillos y costaba encontrar a alguien bebiendo una cerveza, de hecho no pude ver a nadie bebiendo alcohol hasta que la convocatoria finalizó.

    Y estos eran los que estaban allí, me acerque hasta la cabecera, bajando desde Atocha, ya había visto a los “otros”, eran miles y miles. Sensación de optimismo “esto que está ocurriendo aquí es un golpe para Bruselas. No es baladí el suceso, vamos a seguir, la mecha a prendido, viene del mayo del año pasado y continua madurando, incorporando nuevos grupos sociales, no nos vamos a resignar… están contra las cuerdas, lo que decidamos los españoles va a decidir el futuro del euro, los tenemos cogidos donde más les duele, podemos controlar “su mercado”, podemos paralizar la producción de este país con un mínimo esfuerzo de movilizaciones selectivas, tenemos ese poder y, ahora, los balances del poder capitalista no tiene capacidad para absorber más perdidas… no le van a salir las cuentas si los españoles no queremos… o todos o ninguno, aquí no se libra nadie y no vamos a sacrificar nuestra vida y dignidad humana por elllos, para que puedan vivir sin esfuerzo gracias al trabajo de la mayoría… además, si este sistema se hunde, y ojalá así sea, nosotros tenemos manos, tenemos piernas, tenemos cabeza, podemos coordinarnos y organizarnos para generar un sistema económico alternativo que aseguré, en primer lugar, nuestra subsistencia inmediata, y segundo, una sociedad sostenible a largo plazo… jamás hemos tenido tanta fuerza, tanto poder de doblegar el sistema de dominación; si somos listos, si no tenemos miedo, si no desfallecemos, si vamos hasta el final, esta vez no nos podrán ni vencer, ni comprar…por fin, la humanidad ha estado esperando siglo y siglos para esto. Es el momento, no podemos fallar a la historia y sucumbir al horror una vez más, sería algo imperdonable y estupido”.

    Así iba pensando y hablando con mi amigo, mientras nos acercábamos a Atocha, cruzando todo el paseo del Prado. Superada la estación, bajando por la ronda de Atocha -creo- aparecen las primeras pancartas a lo lejos. Son decenas, no, son cientos, no… son miles!!!. Una vez alcanzada la cabecera de la manifestación, aún en punto muerto, fui tomando una medida más clara del alcance de esta convocatoria, organizada por diferentes plataformas de tinte anarquista o radical.

    Empecé a atar cabos, en España había una gran tradición anarquista, fue aniquilada por la guerra civil, el franquismo y después, por la democracia bipartidista, pero el germen lo llevamos dentro. El propio movimiento 15 M está, sin duda, marcado por muchas ideas afines a las tesis de la autogestión.

    El anarquismo ha renacido en España como una gran fuerza social. Muchos españoles lo tienen claro, no quieren servir a ningún amo. Y en los próximos meses, muchos otros también descubrirán el amor irrenunciable a la libertad.

    Vislumbro a España, como en otros tiempos, los del campo andaluz en los años 20 del siglo pasado, vanguardia anarquismo en esta tierra, junto a griegos e italianos. En la cuenca mediterránea vivimos y no queremos hostias europeas en papel milimetrado. De nosotros tiene que emerger la idea y la praxis, una nueva internacional, más fuerte, decidida e inteligente que nunca. Necesitamos una estrategia para el desarrollo de una sociedad autogestionada, conceptos generales, pero firmes y claros, desde donde pueda crearse una sociedad fluida, solidaria y sobre todo, lógica y sin leyes fijas. Lo eché de menos en el manifiesto final; el análisis ya lo sabemos todos y las arengas emocionales son limitadas; tenemos que mirar al futuro con alternativas nuevas y revolucionarias. Pero nadie es perfecto, la convocatoria en sí, más que un éxito: histórica!!!.

    Por todo lo que vi y sentí, pienso, y estoy más convencido que nunca, que ahora sí, que ahora es el tiempo para la revolución y no podemos parar, entre todos, es posible. Mayo espera y más adelante, esa lugar soñado que sólo germinará cuando nos agrupemos sin dogmas, pero sin fisuras, dispuestos para la lucha internacional de los pueblos y las mujeres y hombres libres.

  2. Lo encontré:

    Sin haberme afiliado jamás a organización social alguna, pero simpatizando con algunas de ellas, decidí este pasado 29 participé en esta manifestación. A falta de una convocatoria hecha por mi y para mi, en algún lugar tenía que colaborar en una causa común, que para mi ya no era sólo protestar contra la reforma laboral. Allí, yo, y como yo, otros muchos, nos enfrentábamos a la totalidad, al sistema socio-económico capitalista. Allí estábamos muchos para reclamar la necesidad, no negociable, de otra organización colectiva no fundamentada en los intereses de clase y en el lucro individual, un lugar imaginado donde la explotación laboral, la miseria y la indignidad humana y ecológica no tengan lugar. Aunque fluctúo entre ideas socialistas, comunistas y anarquistas, jamás me apeo – o eso intento y no confundirme- de un concepto de protesta radical, de enmienda a la totalidad del sistema de dominación de la democracia capitalista. Como en las otras manifestaciones no iba a encontrar ni “comunistas”, ni “socialistas”, tan sólo banderas rojas y buenas intenciones burguesas, pensé que el lugar ideal para asistir a la protesta, en este día de huelga general, era un frente donde la crítica radical a lo establecido estuviese suficientemente claro.

    ¡Qué sorpresa! no me lo podía creer ¿tantos anarquistas hay en España? evidente que no todos los que estaban allí comulgan a pies puntillas con el credo radical de una sociedad sin estado. Pero si estaba claro para todos los que allí nos juntábamos que queremos – además de tener el derecho, no es difícil argumentarlo- a un tipo de organización que no nos até a los caprichos de las élites y que queremos construir un mundo diferente. Allí estaba el 15 M, mejor dispuesto, más entregado, depurado de oportunistas con más vocación de fiesta que socio-política. Habiendo tantos anarquistas y fanáticos de la desobediencia, me extrañó que aquel lugar no fuese una horda apocalíptica, como otros deben pensar, “este caos esta muy ordenado”, pienso, es el poder de la organización espontánea de la materia… a ritmo de reggae, en paz, caminando lentamente, alzando la voz consignas -que mal me llevo con ellas- más imaginativas de lo habitual en estos caso, ligadas a momento y dispuestas a desaparecer para dejar su paso a otras nuevas. No fue una manifestación de un gran desorden acústico -por la mañana había ido a ver otras, mucho más estridentes a pesar de sólo congregar a unos centenares- y ello, a pesar de la gran cantidad de chavales que circulaban dentro la celebración. No se fumaba demasiado, ni siquiera cigarrillos y costaba encontrar a alguien bebiendo una cerveza, de hecho no pude ver a nadie bebiendo alcohol hasta que la convocatoria finalizó.

    Y estos eran los que estaban allí, me acerque hasta la cabecera, bajando desde Atocha, ya había visto a los “otros”, eran miles y miles. Sensación de optimismo “esto que está ocurriendo aquí es un golpe para Bruselas. No es baladí el suceso, vamos a seguir, la mecha a prendido, viene del mayo del año pasado y continua madurando, incorporando nuevos grupos sociales, no nos vamos a resignar… están contra las cuerdas, lo que decidamos los españoles va a decidir el futuro del euro, los tenemos cogidos donde más les duele, podemos controlar “su mercado”, podemos paralizar la producción de este país con un mínimo esfuerzo de movilizaciones selectivas, tenemos ese poder y, ahora, los balances del poder capitalista no tiene capacidad para absorber más perdidas… no le van a salir las cuentas si los españoles no queremos… o todos o ninguno, aquí no se libra nadie y no vamos a sacrificar nuestra vida y dignidad humana por elllos, para que puedan vivir sin esfuerzo gracias al trabajo de la mayoría… además, si este sistema se hunde, y ojalá así sea, nosotros tenemos manos, tenemos piernas, tenemos cabeza, podemos coordinarnos y organizarnos para generar un sistema económico alternativo que aseguré, en primer lugar, nuestra subsistencia inmediata, y segundo, una sociedad sostenible a largo plazo… jamás hemos tenido tanta fuerza, tanto poder de doblegar el sistema de dominación; si somos listos, si no tenemos miedo, si no desfallecemos, si vamos hasta el final, esta vez no nos podrán ni vencer, ni comprar…por fin, la humanidad ha estado esperando siglo y siglos para esto. Es el momento, no podemos fallar a la historia y sucumbir al horror una vez más, sería algo imperdonable y estupido”.

    Así iba pensando y hablando con mi amigo, mientras nos acercábamos a Atocha, cruzando todo el paseo del Prado. Superada la estación, bajando por la ronda de Atocha -creo- aparecen las primeras pancartas a lo lejos. Son decenas, no, son cientos, no… son miles!!!. Una vez alcanzada la cabecera de la manifestación, aún en punto muerto, fui tomando una medida más clara del alcance de esta convocatoria, organizada por diferentes plataformas de tinte anarquista o radical.

    Empecé a atar cabos, en España había una gran tradición anarquista, fue aniquilada por la guerra civil, el franquismo y después, por la democracia bipartidista, pero el germen lo llevamos dentro. El propio movimiento 15 M está, sin duda, marcado por muchas ideas afines a las tesis de la autogestión.

    El anarquismo ha renacido en España como una gran fuerza social. Muchos españoles lo tienen claro, no quieren servir a ningún amo. Y en los próximos meses, muchos otros también descubrirán el amor irrenunciable a la libertad.

    Vislumbro a España, como en otros tiempos, los del campo andaluz en los años 20 del siglo pasado, vanguardia anarquismo en esta tierra, junto a griegos e italianos. En la cuenca mediterránea vivimos y no queremos hostias europeas en papel milimetrado. De nosotros tiene que emerger la idea y la praxis, una nueva internacional, más fuerte, decidida e inteligente que nunca. Necesitamos una estrategia para el desarrollo de una sociedad autogestionada, conceptos generales, pero firmes y claros, desde donde pueda crearse una sociedad fluida, solidaria y sobre todo, lógica y sin leyes fijas. Lo eché de menos en el manifiesto final; el análisis ya lo sabemos todos y las arengas emocionales son limitadas; tenemos que mirar al futuro con alternativas nuevas y revolucionarias. Pero nadie es perfecto, la convocatoria en sí, más que un éxito: histórica!!!.

    Por todo lo que vi y sentí, pienso, y estoy más convencido que nunca, que ahora sí, que ahora es el tiempo para la revolución y no podemos parar, entre todos, es posible. Mayo espera y más adelante, esa lugar soñado que sólo germinará cuando nos agrupemos sin dogmas, pero sin fisuras, dispuestos para la lucha internacional de los pueblos y las mujeres y hombres libres.

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